Las sexualidades no heterosexuales cuestionan toda la organización social

28 jun

[Entrevista a Gracia Trujillo  Barbadillo por Isabel Díaz Marín]

Voces como la de Gracia Trujillo son las que nos ayudan a colocar el foco en el cuestionamiento que supone, aún hoy, no seguir la corriente heterosexual. Más allá de la opción personal, ser homosexual, tiene todo una carga de fondo que sigue incomodando.

Dado que la peli lo cuenta muy bien y que recoge todo el sentido en frases cómo “¿cómo nos ayudaréis, haciendo que nos odiemos a nosotros mismos?”, o que la AMP   en 2016 asegura la ineficacia de estas terapias , así como su posible perjuicio, no hay mucho más que decir ¿Por qué tanto empeño en “arreglar “ lo que no está roto?

Porque las normas necesitan desviaciones para justificar su existencia. Las sexualidades no heterosexuales, no heteronormativas, cuestionan, de entrada, la obligatoriedad de que el sexo vaya unido a la reproducción y, en general, toda la organización social: la organización de los cuidados, la familia, la división sexual del trabajo, quiénes tienen derechos y quiénes no, todo. De ahí que las instituciones eclesiásticas, la medicina y la ley, como ya explicó Michel Foucault, hayan perseguido, reprimido e intentado controlar a las disidencias sexo-genéricas.

Gracia Trujillo y Rut Iturbide

Recientemente han sido noticia este tipo de terapias aquí ¿hemos respondido socialmente con suficiente contundencia?

 Creo que, en general, sí, aunque hay que seguir denunciándolas. En Valencia, el año pasado, se aprobó una ley por la que se multa a los centros que realicen este tipo de terapias aversivas, y también ha habido protestas en la calle y en los medios, por ejemplo, en relación con los talleres para “curar” la homosexualidad que ofrece el obispado de Alcalá en Madrid. Son prácticas intolerables, no pueden seguir sucediendo ni aquí ni en ningún lugar.

En tu primer libro  recuperas la memoria histórica del movimiento LGTBIQ y como no es de extrañar, los orígenes te llevan lejos. ¿Por qué sigue calando el mensaje de que esto de ser homosexual es una moda, o algo de reciente “invención”?

Bueno, por lo que te comentaba antes. O es una moda, o es una fase, o algo que nos acabamos de inventar… son formas de restarle legitimidad, respeto, de cuestionarnos. Pero ahí seguimos, a algunes las fases nos duran, desde luego, mucho (risas).

Cartel  La (Des)educación

Desde la última  vez que nos visitaste podríamos decir que el panorama socio-político es más gris. ¿Están preparados los movimientos LGTBIQ para enfrentar estos vientos reaccionarios?

Quizás menos de lo que deberíamos. Creo que son tiempos en los que tenemos que fortalecer nuestras comunidades y redes, ver qué le pasa a la de al lado, en qué podemos ayudarnos y apoyarnos colectivamente, tender más puentes entre movimientos sociales y gentes progresistas… El fascismo siempre ha estado ahí pero empieza a cruzar líneas rojas en los medios, algo que antes no hacía o no tanto. Por no hablar de que ahora los tenemos en las instituciones gracias, entre otras cosas, a la irresponsabilidad política de ciertos partidos de derechas. En fin, tiempos para estar en la calle, para pensar y actuar colectivamente en defensa de nuestros derechos y libertades. No hay que dejar pasar ni una.

Es un poco paradójico de todas formas, en el fondo hay sectores con gran rechazo a la homosexualidad, y todas las expresiones de sexualidad no heteronormativas, pero públicamente esos mismos sectores se manifiestan a favor e incluso acusan a los colectivos de no ser inclusivos y de “discriminarlos”,  pongo por caso la polémica del Día del Orgullo ¿no es de locos?

Sí, totalmente. Por una parte, eso de querer hacerse la foto con nosotres  muestra que el feminismo y la lucha lgtbi tienen un empuje importante. Pero claro, no vale todo. Hasta el sector más moderado del activismo lgtbi empieza a ver la tomadura de pelo de que voten contra nosotres y luego vengan a figurar en la pancarta de cabecera del Orgullo. O marchen con la extrema derecha en Colón, en Madrid, hace unos meses, pero luego se retiren a un lado, como hizo Ciudadanos, y den un mítin con banderas del arco iris (¡y hasta una trans!) detrás… Eso se llama pinkwashing, todo un intento de lavado de cara progre. Pero no, no cuela, no en nuestro nombre.

 ¿La educación nos hará libres?

Sí, pero no cualquier educación, como muestra la película que, muy acertadamente, se titula así, La (des) educación de Cameron Post. Nos puede hacer libres una educación crítica, libertaria, feminista, antirracista, que vaya más allá de los binarismos niño/niña, rosa/azul, que permita que las diferentes sexualidades, identidades, expresiones de género se vivan libremente… que dé alas en vez de cortarlas, en definitiva. La educación es el mejor antídoto contra el fascismo, contra el odio a lo diferente, sea cual sea esa diferencia. Por eso los sectores conservadores no hacen más que recortar los recursos y atacar la educación pública, aquí y en otros contextos, es una lucha global. Por eso es tan importante seguir defendiéndola.

Gracia Trujillo Barbadillo:

 

Deja un comentario

Comentario

No se compartirá
Opcional