Paloma Fernández-Antropóloga:”También tenemos que hacer un esfuerzo, no mirarlos de una manera tan condescendiente y abrir la escucha”

11 jun

[Entrevista a Paloma Fernández por Isabel Díaz Marín]

Paloma nos acerca a la realidad de los procesos migratorios, que erróneamente tendemos a considerar actuales “Sí que tendemos a ver que los procesos migratorios es lo más reciente que nos ha llegado, entonces hay una visión muy corta histórica”, aunque lo correcto sería entender  que “parten de la base de la especie humana, desde que emigró de África como especie”. Y otro error en la lectura de este fenómeno hasta hace escaso tiempo ha sido  “que la visión de la inmigración ha sido masculinizada, tendemos a pensar que el inmigrante y el emigrante es un hombre, un hombre joven que va a buscarse mejor vida, un hombre casado que va a proveer a la casa…”.
Por eso queremos saber ¿qué supone aplicar la perspectiva de género en la mirada sobre el fenómeno de las migraciones?
Desde un punto de vista feminista tendemos a decir, como dice alguna antropóloga feminista, referencial para nosotras, como es Dolores Juliano,  que en la base de la especia humana está la migración femenina porque en sociedades patriarcales  y de familia troncal, como éstas asiáticas o la nuestra cristiana, lo que ha hecho siempre la novia es ir a casa del novio, esto es una primera migración.

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Si vamos mucho más cerca históricamente en entornos locales podemos tener, normalmente mozas, como las alpargateras, que iban a Francia, tenemos trabajo de bordadoras, trabajo de servicio en la casa, etc. ha habido mucha migración femenina lo que pasa es que ha estado bastante oculta. Entonces la visión del género en las migraciones es ver a las mujeres, y verlas además no solamente como elementos objeto, que las traen o las llevan por reagrupación familiar, sino que han sido y son pioneras en muchos procesos migratorios y que además son ellas las que también pueden establecer nexos en las comunidades, entre comunidades. [...] Si hablamos de este caso más concreto de la sociedad pakistaní, podemos encontrar cierta similitud con algunas comunidades que podemos tener aquí en Navarra procedentes del Norte de África. Son más los hombres los que tienen una inserción laboral, tienen una itinerancia, normalmente tienen una familia aquí y otra allí, y es verdad que las mujeres han estado más sujetas a “ser traídas” como apoyo doméstico, como apoyo de red. Y si hablamos del colectivo pakistaní es verdad que ha costado más, cuesta más, porque no está dentro de su proyecto que las mujeres trabajen, que sean proveedoras, que sean independientes económicamente.

Cuando el viaje se hace desde una cultura donde la situación de la mujer es mucho peor hacia sociedades más “modernas” ¿debemos suponer que se  va a dar un empoderamiento de estas mujeres?

Por lo que yo conozco de la población pakistaní en la Rioja yo no podría decir que conozco chicas que se han empoderado en La Rioja, y tampoco te diría que las mujeres riojanas estén especialmente empoderadas. Claro el caso de la película es Oslo, es Noruega y hablamos de La Rioja. Lo que vemos en la película es que estás mujeres que viven en esa comunidad cerrada pakistaní en la que viven en Noruega están como atrasadas y supeditadas a los hombres. Sin embargo no sabemos muy bien cómo viven las noruegas, no aparecen. Aparecen unas mujeres noruegas, que tienen un papel más de policías que de  trabajadoras sociales, y que si lo miramos desde el punto de vista del género resulta curioso, ¿quién trabaja en los servicios sociales? las mujeres, como aquí y como en La Rioja. Con esto quiero decir que no nos distanciamos mucho con respecto al patriarcado. Que sería muy diferente si fuera un hombre quien se sentara a hablar con este padre de la película. También podemos tener esto en consideración, cuál es la visión que tenemos de atención a la infancia y que lo hacemos siempre las mujeres, seamos noruegas o de aquí.

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Otra cuestión, es que lo que vemos de esta chica es que tiene 16 años y lo que quiere es salir de fiesta. Que tiene  un grupo de amigos de origen diverso, mixto, de barrio según parece. Entonces ¿podemos llamar empoderarse a salir de fiesta, ponerse medias caladas…? eso es pasárselo bien. Empoderarse yo lo entendería como poder tomar tus propias decisiones, saber qué es lo que quieres, elegir…claro que a los 16 años eres una niña. Sí que es muy importante que tendemos a pensar que empoderarse es el consumo. Porque lo que hace esta chica es consumir cerveza, consumir música, consumir fiesta de noche, obviamente lo normal a esas edades, escabulle el control paterno. Con lo cual por lo que vemos en la película, no hay ningún otro rasgo de empoderamiento y no vemos ningún otro rasgo de que las noruegas estén más empoderadas. Si no supiéramos nada de la sociedad noruega no sabríamos nada  de cómo están las mujeres noruegas. Hay un momento en que el padre dice de ella que le encanta estudiar y que quieren que sea doctora o ingeniera, es decir, aquí nuestras hijas en general no queremos, y ni ellas mismas quieren, ser doctoras o ingenieras. La decantación de estudios es muy gravosa todavía. En eso nos parecemos mucho.
Por eso es muy importante aclarar a qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de empoderarnos, porque si tiene que ver con el acceso al consumo igual sí que nos hemos equivocado en este primer mundo pensando que porque puedo consumir soy más libre.

¿Cómo se debería trabajar este tipo de conflictividad que se genera?

Para la comunidad pakistaní hay que tener en cuenta que entra en gran medida de forma irregular eso ya hace que un colectivo esté en situación muy vulnerable. Y que sus elementos más débiles, la gente joven y las chicas, estén en una situación muy vulnerable. Las familias que entran aquí son de estratos económicos altos, cercanos incluso a determinados estamentos nobles[...]. No es muy fácil trabajar en situaciones de irregularidad sobrevenida, esto dificulta mucho porque la población se vuelve muy esquiva, se protegen mucho y hay un gran control. Tanto en la situación que plantea la directora en Noruega, como en las comunidades que hay aquí. Existe mucho control, por ejemplo las relaciones entre chicos y chicas no se dan, hay una vigilancia muy extrema. Ahí no es fácil intervenir si no se hace desde las comunidades y desde la gente de las propias  comunidades y yo creo que eso es lo que se está haciendo desde las asociaciones. En la medida en que estos colectivos puedan tener un mayor amparo legal, y puedan entrar de manera legal, porque hay que recalcar que su situación de vulnerabilidad está muy sujeta a su situación de irregularidad documental. El control social, por supuesto es más alto con las mujeres, pero los chicos tienen también  hay un alto control.
Se está haciendo un trabajo en red con las propias comunidades con la gente de los colegios y las familias  y yo creo que en 14/20 años que llevan en La Rioja se ha avanzado bastante. Hay mujeres y hombres con los que puedes hablar, pero también tenemos que preguntarnos ¿cuántos amigos o amigas tenemos que sean pakistaníes? también tenemos que hacer un esfuerzo, no mirarlos de una manera tan condescendiente y abrir la escucha.
¿Qué pasa con estas personas inmigrantes de 2ª generación que están en “tierra de nadie”?
Aunque técnicamente si se puede hablar de emigrantes de primera y segunda generación. Desde el punto de vista de los estudios que llevamos actualmente tendemos más a hacernos un cuestionamiento de quién no es inmigrante en la ciudad como decía una antropóloga. Es decir si yo tengo que hablar de mi propia biografía, tengo que decir que técnicamente soy inmigrante de 2ª generación. Hay muy poca gente, probablemente que pueda decir que lleva muchas generaciones en el mismo lugar donde trabaja o donde vive. Y cada cual puede de alguna manera, hablar de cómo es ese proceso de extrañamiento, de inclusión en el nuevo patrón cultural cómo es vivir entre diferentes costumbres.
Esta directora es un buen ejemplo una chica noruega, hija de emigrantes pakistaníes que ha sido capaz de llegar al Festival de Toronto y mostrar esta realidad social desde el punto de vista de la ficción. Y puedo citar otros ejemplos de chicas jóvenes y no tan jóvenes que viven en La Rioja que han conseguido estudiar ya de mayores. Que han estudiado Magisterio, o ciclos formativos que tienen que ver con la Integración Social o con la Animación Sociocultural, como una manera de seguir siendo mediadoras culturales. No lo hacen de una manera muy a la vista, porque en la medida en que lo hacen así pueden trabajar mejor con sus propias comunidades. Tengo que decir que las comunidades que han venido aquí están haciendo un gran esfuerzo, lo que no tengo muy claro es si nosotras y nosotros estamos haciendo un gran esfuerzo por ver esos cambios y por reconocerlos. Por ser capaces de ver que tal vez tenemos que abrirnos un poco más a ver esa realidad, y a ponernos en un espacio intermedio, no en el nuestro. Salir de nuestra zona de confort y hablar, tener espacios de encuentro. Tenemos que escucharlas y así las conoceremos.
¿Qué opinas de la representación de los papeles femeninos en la película?

Creo que son durísimos, y si eso que cuenta es lo que le ha pasado, creo que tiene una cuenta importante con las mujeres de su casa. Eso nos muestra una realidad que igual no nos gusta ver, y que ocurre en nuestra sociedad también, si yo elijo por amor cuidar a mi marido, cuidar a mi familia, pero luego estoy pasando factura de ese sacrificio estoy haciendo un flaco favor a mis hijas, y a mis hijos. Y eso sirve para las musulmanas y sirve para las cristianas. A día de hoy, con democracia y sin democracia. Es decir, si tú me vas a pasar factura por todo lo que me has querido y porque me vas a decepcionar si no haces lo mismo que yo es un precio carísimo el que pagas por el amor que te han tenido. Es muy interesante cómo muestra a las mujeres, a las de su casa, pero también a las noruegas, son papeles que tampoco dejan mucho a lo humano. Creo de hecho muestra a los hombres con un mayor colorido emocional.

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