“En las familias son las mujeres las que atesoran la historia”

15 jun

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Hablar con Vanina Vázquez nos regala algunas claves para ver “La idea de un Lago”. Una película donde como la propia Vanina dice, se nos propone reconstruir junto a la protagonista esos recuerdos de infancia, para poder hace el duelo por el padre desaparecido durante la dictadura militar. Le gusta la propuesta de Momunthaler que escoge un  estilo formal,  que apela a las emociones y que permite con esta mirada tan particular universalizar la historia de Inés.

Vanina, consultora experta en género, formadora y gran amante del cine, se decanta por las películas que se preguntan, y que ofrecen una mirada distinta. Y así nos ha relatado como se inicia esa afición por el cine….

El gusto por el cine empieza con mi abuela, en la época en que había una industria del cine argentino. Con las grandes actrices,…Ahí sitúo yo mi gusto por el cine, no había tanta película para niños, menos segregada por sexo como ahora. Veías las pelis que veía tu abuela. Y aquí participo en Cinephiles,  donde nos nucleamos en torno a un cine que mira, que interpela la realidad, que nos hace pensar. Nos gusta un cine que se pregunta, que toma posición.

Un cine como el que plantea esta Muestra, como “La idea de un Lago”.

Sí, una película que toca en lo emocional. Yo quería ver un poco cómo era verla no siendo argentina, y evidentemente toca lo emocional. Me  parece muy interesante cómo a partir de cómo hemos vivido cada una aquella época podemos hacer una obra, que tenga ese carácter más universal.

Se construye una película que funciona desde lo emocional, tú te preguntabas que si por tu propio vagage.  También por lo medida que está la cuestión formal.

Sí yo creo que ese paisaje que propone de “Villa La Angostura” de algún modo es afín. Montañas, lagos, ese paisaje, testigo, en la película, que sí resuena con el paisaje de aquí.

Este momento, de romper ese silencio que marcó la dictadura está muy bien trabajado en la película y quizá lo que resuena aquí donde todavía se están rompiendo los silencios.

Son historias muy difíciles.

Sí, historias sin cierre. Es interesante, porque Inés es una niña cuando recuerda y eso de la infancia está. Y es verdad que es una niña con sus silencios y su mirada triste, pero también es una infancia de juegos. Y eso es un reconocimiento a la familia, a su madre. Es una mirada que tiene que ver con el juego infantil, a la vez que al volver y verse  en la infancia, que es lo que película nos  invita a pensar puede estar esa reconstrucción del padre. O esa construcción de qué lugar tenía el papá.

Ella gratifica a la madre, a pesar de todo.

Sí, a pesar de que ellas tienen una relación de tensión. En la parte en las que ellas se pueden encontrar, los preparativos para el bebé, etc. sí y en la parte que la madre termina accediendo a la búsqueda del padre, se ve que la mamá con todas sus dificultades como mujer de un desaparecido puede funcionar como mamá.

Apuntabas el papel de la mujeres como atesoradoras de la historia familiar, aquí se ha dado mucho, tal vez también por la particularidad de matriarcado que hemos tenido o ¿puede ser éste también un tema universal?

Sí, yo creo que hay algo de la saga. Que incluso Munenthaler lo propone, con esa figura de la abuela. Plantea el tema de la saga y va construyendo esa historia de clan al explicar de la vinculación de la familia con ese espacio.

Yo creo que en las familias son las mujeres las que atesoran la historia, así como el linaje va por otro lado. E incluso los secretos, lo que se cuenta o no se cuenta. El tesoro de la historia familiar es nuestro. Hay quien puede buscar el árbol genealógico y quien puede investigar el relato de la familia, y eso nos suele pegar más a nosotras.

Es cierto que cuando piensas cómo es un cine que propone otra mirada y otro conocimiento, no es casual, que nos encontramos con una mirada de una directora sobre una historia particular que busca los efectos de un momento político en una familia, para contarnos también el momento político.

¿Esa mirada femenina?

Sí, ir a buscar esa pequeña historia, esa rutina de la familia,… es más de las mujeres.

¿Está Inés cerrando una etapa para poder empezar otra?

Ella está embaraza y tiene contacto con el padre de la criatura pero no son pareja en ese momento.  Y ese interpela también la maternidad. Y esta historia particular podríamos ver qué conexiones hay con el pasado. Con ese padre que puede estar idealizado o qué pasa con este padre que no tiene un fin de vida, y que sería lo que posibilitaría restituir el cuerpo y hacer un cierre. Es verdad que algo de eso está, pero también es cierto que la maternidad no es una etapa fácil. Parecería que en esta historia los propios acontecimientos nos pueden hacer pensar porqué ella tiene tan dificultada la conformación de una familia, después de que la suya se ve interrumpida por el terrorismo de Estado.

Has traído a primer plano, haciendo una similitud, la cuestión de la desaparición de las mujeres en Argentina.

Separando esa parte de sistemática que ha tenido el terrorismo de estado, es verdad, que en la actualidad desaparecen cerca de 1.000 mujeres al año. No están, no se sabe. Tal vez, la red de trata, tal vez están muertas, no se sabe. Un poco como en otros  países de latinoamérica. Este sistema es especialmente violento hacia las mujeres y hacia el cuerpo de las mujeres.

En esta cuestión que comentábamos de la memoria, me parece muy interesante el papel de las madres. De las madres de Plaza de Mayo [...] que se plantan en la plaza un mes después del golpe de Estado. Y  las fundadoras desaparecen las primeras, desaparecen 14 personas del entorno. Me parece interesante ese lugar de lucha total que tiene las madres, que aún se reúnen cada semana.

Siempre desaparece quien resulta incómodo al Establishment, en el caso de la Dictadura, está claro. Actualmente en qué les estamos incomodando.

En el caso de Argentina la dictadura sirvió para naturalizar el Neoliberalismo.  Y el Neoliberalismo es el que nos hace desaparecer a nosotras. Y por eso es tan importante acercarse al pasado, que es el que nos proporciona las coordenadas actuales. Cuando se habla de una medida económica que parece neutral, el tema de los menores en Argentina, que nos hace pensar en la cuestión de los vientres. Hay muchas cosas para pensar.

¿Hablas de la expropiación de los menores?

Sí, y 500 menores son muchos. Y no todos quieren saber. Hay hijos e hijas que no se han hecho el ADN y no quieren hacerlo porque no tienen recursos personales. Cuando alguien busca sus orígenes abre la caja de Pandora, y no solo personalmente sino también para todo su entorno. Sí, y hay que poder. Yo recuerdo que tenía una compañera, que su papá era militar y decía: “no sé si quiero saber”.

Teníamos una catedra que se llamaba Ética y DDHH y que era obligatoria, una gran parte tenía que ver con la memoria. Y se le hizo muy difícil, porque por ejemplo teníamos un profesor que habían secuestrado.

Es que hay relatos que son muy enloquecidos. La locura que se vivió a nivel de crueldad, el sadismo sobre el cuerpo de las mujeres, sobre el de ellos también pero sobre el de las mujeres con toda la componente sexual.

Compartiste estudios con exiliadas que habían vuelto tras la dictadura.

Sí, iban a terminar la carrera porque habían tenido que exiliarse, y ahora volvían y tenían que hacer el proceso no solo de volver al país, sino también  de volver a ciertos lugares. Sí, son procesos complicados, hay gente de aquella época que sigue muy activa socialmente.

Los últimos años, durante el gobieno de Kichner, con todos los efectos negativos, con todos sus altibajos, en cuanto a las dinámicas sociales, porque ahora mismo hay una grieta social importante. Ha hecho también en materia de memoria un trabajo importante. Y más allá de si esto le convenía o no, no es fácil tocar a los grupos de poder.  No es cómodo estar moviendo cuerpos, gente, haciendo memoria y bajando cuadros de militares de las paredes.

Y conforme se produce un cambio político -gobierno de Macri- casi nos cuelan una Ley de dos por uno, con la que se hubiera reducido la pena de muchos represores. Pero con los delitos de lesa humanidad eso no puede ocurrir.

¿Cómo se detiene esa Ley?

Un poco de todo, grupos de la oposición pero sobre todo la movilización social. Hubo una manifestación muy grande. Es que hemos dado muchas vueltas desde los ´80, desde los juicios de la Junta Militar, en torno a la legalidad.  Y muchos genocidas siguen en su casa haciendo prisión, porque encima viven 2000 años.

La tradición de movilización social en Latinoamérica es envidiable. Y especialmente en el ámbito del movimiento de mujeres habéis conseguido generar movilizaciones que han tenido implicación a nivel mundial, como por ejemplo la movilización #NiUnaMenos.

Yo admiro profundamente a los movimientos en Argentina porque son realmente de gran valentía y muy contracorriente. Hay una crítica hacia el feminismo feroz. Es muy difícil ser feminista en mi país y decirlo así abiertamente. Pero creo que también hay muchas mujeres que son referentes, entre las actrices, intelectuales…El acceso de las mujeres a la educación es muy interesante, en este sentido. Los procesos en la educación terciaria han calado mucho y todas podemos tener referentes que nos ayudan a ser más activistas. La última concentración anual de Mujeres nucleó 30.000 mujeres en Rosario, por ejemplo.

Hace poco leí que Argentina es un país en donde “comen del mismo plato el pecado y la virtud”, es decir que tienes un movimiento de mujeres muy fuerte pero en lo institucional tienes el horror. Leyes contra el aborto inexistentes, sentencias judiciales que detienen abortos de embarazos resultantes de una violación…Aquí en la Muestra se vió una película muy interesante en este sentido “Yo aborto, tú abortas, todos callan”, que habla de todos los tabúes asociados también a la clase y  a otras intersecciones. No es lo mismo, ser de un pueblo originario, ser negra… Y en este momento, por ejemplo, Milagro Sala está presa por corrupción. Y nosotras no tenemos que olvidar de que es una mujer de un pueblo originario y que es una lideresa social.

Esto que decimos, que no nos tenemos que olvidar de dónde venimos para entender porqué pasan estas cuestiones.

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