“La opción sexual no te hace mejor o peor madre”

16 jun

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Gracia Trujillo, docente de Sociología de las futuras generaciones de docentes, ve en “Rara” entre otras muchas cosas un material de trabajo para utilizar en su aula. Muy recurrente estos días la vinculación entre aulas y cine. Y seguramente con mucho acierto, ya que la propia Pepa San Martín decía al hablar sobre su película   “que los niños son  la esperanza de que los finales sean cada vez más felices” cuando la propia gente  joven la interpelaba  sobre el final no feliz de la película. A este final sin embargo, le siguió toda una batalla legal de la jueza Atala que terminó  en la Recomendación  de la Corte Internacional de DDHH al Estado Chileno de rectificar su sentencia y devolver la custodia a la madre.

Alivia saberlo, aunque duele el tiempo de separación y enfada la constante pelea  a la que están obligadas las personas homosexuales para ejercer un derecho tan básico como la realización de su propio proyecto de vida. Gracia, sabe de ello por su propia experiencia personal por los muchos años de militancia,  sobre la que también ha puesto su mirada de estudiosa, y ha publicado diferentes libros, sumándose a la visibilización de esos referentes aun escasos y  tan necesarios.

Algo interesante es que en la Berlinale compitió dentro de  la categoría ‘Generation Kplus,’ destinada a la generación de nuevas audiencias. Parece que tienen mucho que aportar la representación en el cine de estas realidades,

Sí, para la gente más joven, para que vean que su vida no es una cosa super extaña, que no están tan solas incluso. Es importante lo de los referentes, en la literatura, en el cine, en los medios en general. Esta película es interesante porque posibilita muchas conversaciones sobre diferentes cuestiones relacionadas con la familia, el derecho a la diferencia, el respeto, los prejuicios, los estereotipos. O como por el simple hecho de ser lesbiana te pueden quitar a tus hijos. Esta historia sucede en 2003 que no hace tanto.

Como consecuencia de esta sentencia en Chile se aparece la Ley de Unión Civil, aquí tenemos desde 2005 La Ley de matrimonio homosexual. ¿Cómo estamos de cerca o de lejos de Chile?.

Yo diría que hay bastantes elementos comunes. Por ejemplo uno es el papel tan impresionante que tiene hoy todavía La Iglesia Católica, que tiene en cuestiones tan importantes como la del aborto. Que en Chile, ha sido y sigue siendo una batalla de largo recorrido. Ellos consiguen la Ley de Unión Civil en 2015, 10 años después  de que la conseguimos aquí. Y la propia directora decía el otro día, que les falta el matrimonio igualitario que es el que nos va a permitir hablar del derecho a la adopción y de filiación de las hijas.

Es cierto que eso se ganó aquí, la adopción en concreto y que fuera con el matrimonio gracias a la presión que hizo IU. Porque Zapatero quería aprobar la ley, pero solamente la del matrimonio. Y se aprobó no gracias solo al gobierno de Zapatero que en ese momento pensó que podía ser una demanda a la que se podía responder, sino también a toda la movilización y la lucha de mucho tiempo y de mucha gente. No se nos regaló nada.

Lo común es que los avances legales son conquistas que permiten que nuestras vidas sean menos vulnerables pero que nos queda mucho camino por recorrer todavía, en cuestión de educación, de agresiones. De representación en los medios, en los que no estamos, o estamos de manera muy estereotipada.

¿Hay una diferencia entre mostrarse como homosexual y querer conformar una familia?

En el caso de las parejas gays o lesbianas si tú quieres registrar al hijo o la hija en el Registro Civil y tener el libro de familia, necesitas casarte. La otra opción es coadoptar, se inscribe con el nombre de una de las personas progenitoras y la otra coadopta.

Y ahí te pones en una situación en que puedes ser más vulnerable porque estudian tu idoneidad para ser buena madre o buen padre. Es un plus de exigencia que tenemos, y que es algo que tendríamos que cambiar. En el caso de las parejas de lesbianas además hay que mostrar el certificado de la clínica de reproducción asistida y eso es un asalto a tu intimidad totalmente. En el caso de una mujer heterosexual no es necesario.

¿En el caso de las adopciones convencionales, las vías son comunes a las de los heterosexuales?

En adopción por ejemplo de niños o niñas de otro país, y que ahora con el tema de la maternidad subrogada la gente argumenta tanto, pues tampoco es tan fácil. Sigue habiendo muchos países en que la adopción a parejas gays y lesbianas está vetada.

¿En tu opinión qué es lo que asusta tanto en cuanto a la maternidades-paternidades de las personas homosexuales?

Lo que asusta realmente es la diferencia, y que la diferencia sea visible y que reclame su legitimidad, reclame la visibilidad y reclame derechos. Porque supone un cuestionamiento del sistema, en este caso también de la estructura familiar, pero de la estructura social también. Lo que estamos diciendo es que familias puede haber muchas. Esto de que el cuidado sea cosa de mujeres es totalmente cuestionable. Que la orientación sexual determine si eres buen padre o madre es más que cuestionable también. Estamos poniendo en jaque muchas asunciones sociales y culturales con las que convivimos. […]

Mientras estás en el armario, y no les incomodes está bien. Pero ocurre que los hijos o las hijas te sacan del armario también, y es una situación en la que no estás tú ya sola. Tienes gente detrás a la que tienes que defender.

La familia tiene como unos brazos más largos, te hace presente en un montón de esferas ¿no?

Sí, claro, que va desde el hospital donde das a luz y la relación con las enfermeras, hasta el centro de salud y la guardería del vario, hasta un posible colegio, la calle, tu propia familia de origen, la de tu pareja, o las redes de esas otras familias elegidas. Hay un montón de elementos ahí que se ponen en juego cuando hay un nuevo elemento en la familia.

Como en el feminismo, cada nuevo logro en el reconocimiento de derechos supone una lucha casi siempre con antecedentes muy traumáticos. ¿Juegan al desgaste?

Sí, el sistema se revuelve cada vez que se proponen cambios, que se avanza  y claro va a intentar siempre pararnos.

Por ejemplo ahí, la película nos cuenta una batalla que no es solo individual, no es sólo ella. Ella es la valiente que da el paso y que dice que no va a conformarse con algo que es muy injusto. Sino que es una batalla colectiva en realidad. Además, es interesante que ella es activista, así que creo que ella es consciente desde el principio de que está batallando por todas, por todos.

Porque todo lo que nos presentan, queda claro que no es justo.

Porque no lo es, porque ella es jueza, porque es una mujer que tiene recursos para educar, que tiene una pareja, que tiene una relación afectiva con las hijas, que están felices con ella… Hay una serie de variables, que estudiaríamos si fuéramos a considerar un caso de adopción que en este caso, todas están funcionando bien. Es el elemento de la orientación sexual el que se utiliza para decir que no es una buena madre, y para quitarle la custodia de sus hijas durante 8 años, que son muchos años.

Y eso es lo que no se sostiene por ningún lado, la opción sexual no te hace mejor o peor madre. ¡Para nada!

Y frente a este trabajo de freno, y de “palos en la rueda” ¿cómo ves al movimiento?

Más que hablar del movimiento LGTB creo que deberíamos  hablar de una constelación de diferentes grupos o de movimientos en plural.  Veo bastantes diferencias entre el movimiento más institucional, o moderado, más en la línea de reclamar derechos hay una diferencia grande con los movimientos LGTBI más queer,  transfeministas,… que dicen que la batalla está más en la calle, en lo cultural, contra las agresiones, la homofobia… Yo me encuadro más aquí. Pero también creo que estas dos grandes corrientes van sumando en el trabajo que hacen.

Creo que desde la aprobación del matrimonio homosexual hubo cierta desmovilización. Lo que pasa es que ha habido bastante noción en general de que las conquistas legales eran un punto en el camino pero que había que seguir avanzando en el campo educativo, en el campo de la salud, en el de toda la cuestión de la diversidad familiar, etc. y por ahí es por donde se ha mantenido un poco la batalla. Cada una en su línea política.

En esa hoja de ruta ¿tienen peso todas estas cuestiones de los derechos familiares?

Creo que sí, porque en los últimos años hemos empezado a hablar más de la cuestión. De que las familias estén protegidas legalmente. De que la educación recoja, empezando por infantil, la existencia de otras formas de organización familiar. Porque no solo es el alumnado, sino también el profesorado, sus familias… el ámbito educativo es súper importante.

Éste es tu ámbito, ¿cómo percibes tú al alumnado, que es gente joven y parece que el mensaje que nos llega es el de una vuelta atrás con respecto a su mirada?

Con la gente joven también hay mucho tópico con esto de que reproducen los valores. Son como todas las generaciones jóvenes son producto del contexto en el que viven. Pero por ejemplo, todos estos estudios que se hacen a veces en los periódicos un poco apresurados y que utilizan los datos sociológicos de aquella manera. No contribuyen en nada a valorar los cambios que se están haciendo desde la educación, y también el propio cambio que a veces los y las jóvenes proponen. Hace poco por ejemplo en un instituto un profesor dijo que la homosexualidad era antinatural, etc. y el alumnado al día siguiente se estaba manifestando. Así que no infravaloremos. Porque la gente joven también está dando su batalla y muchas veces están peleando las cosas muy bien.

Una lectura bastante positiva,

Sí que es resultado de analizar los datos también, en mi facultad, donde doy clases a primeros y segundos, pues encuentro gente que se resiste cuando hablo de  cuestiones de feminismo, de género y sexualidad, etc. Pero también veo otros y otras que tienen mucho interés. Y además son generaciones que han crecido con las redes, con internet, viendo otro tipo de productos culturales. Y que tienen ganas de conocer y de que les expliques.

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