“La adolescencia es una oportunidad”

14 jun

[Entrevista a Ana Beaumont Fernandez por Isabel Díaz Marín]

cartel de la pelicula

Ana mira con positividad a las adolescentes. Se acerca desde una actitud de escucha para poner el oído y averiguar qué les pasa. En su experiencia profesional trabaja diariamente, tanto a nivel familiar como con el entorno educativo con esta realidad adolescente, que aunque, todas hemos vivido, nos cuesta la vida reconocer y entender cuando nos hacemos adultas. No esconde la problemática y que el trabajo por hacer es mucho, pero muestra que analizando con perspectivas nuevas, más globales las soluciones y las líneas de trabajo aparecen. ¿Qué hay que cambiar cosas? Por supuesto, y se están dando pasos. Tal vez el cambio más necesario sería aprender desde dónde mirar para poder identificar todos los elementos que entran en juego, no solo a la persona adolescente. Y da un poco de vértigo, porque nos obliga a repensarnos como sociedad.

Empecemos por conocer más del enfoque sistémico, ¿en qué consiste?

El modelo sistémico es un modelo que habla de lo relacional, habla de los contextos, y precisamente lo que hace es entender que no existe el individuo en soledad, que esto realmente es una construcción social. Que todo lo que hacemos  y todo lo que somos, nuestra propia construcción identitaria está enmarcada en grupos. Porque siempre nos relacionamos en grupos humanos, la familia, los amigos…

Cuando más adelante hice la formación en género, descubrí los vínculos de los dos modelos. Encajan a la perfección, porque hablan de lo mismo: de que es el grupo en las distintas formas, quienes de alguna manera construyen al individuo. Quienes te dotan de identidad, igual que en la teoría de género se habla de construir ese ser hombre o ser mujer.

Es muy apasionante, porque invita continuamente a trabajar con contextos, no con personas. Todo lo que haces, todo lo que dices y todo lo que eres tiene sentido en un grupo, luego, vamos a ver este grupo. Por ejemplo en la película, se ve como Aurora es la segunda de un grupo fraterno de tres, tiene que ver con la clase media, tiene que ver también con la época en la que ella misma nace, pero también con la que nacen sus padres. Así que ella es producto también de todo esto y ella responde a todo esto.

En el caso de Aurora muestra diferentes entornos de socialización, la familia, la escuela,  los amigos. Y en todos ellos, pero fundamentalmente en el de la escuela, el planteamiento es completamente inverso a lo que presentas. Lo que nos muestran es que una chica con fracaso escolar, y es ella el elemento fallido.

Porque realmente es ella quien denuncia. Ahora en el modelo sistémico no se habla de niñas problemáticas sino de niñas problematizadas, conflictuadas que es distinto. Son personas que están viviendo una situación conflictiva, no es que ellos lo sean. Y tienen la valentía, desde mi mirada positiva, de denunciar.

Es incomodísimo porque el sistema, lo último que quiere es que nadie denuncie esto, quiere que las cosas sigan igual. Esta profesora que saca a Aurora de clase, si realmente la escuchara lo que tendría que hacer es modificar su estilo de enseñanza. Y esto es un plus de trabajo, hace falta formación, hace falta inversión…es algo que además no va a tener ningún reconocimiento y que la estructura no lo va a facilitar sino todo lo contrario. El modelo educativo que tenemos es del S.XIX, de la época industrial. Un momento en que se necesita que la gente memorice cuatro conceptos básicos que luego van a servir al desempeño laboral. Pero ahora mismo, se sabe que más del 60% de la gente que está estudiando trabajará en cosas que no se conocen, por lo que no se les puede preparar para un trabajo que aun no existe. No tiene sentido porque hoy toda la información está a un golpe de click.

Éste es un argumento que las  y los adolescentes utilizan mucho,

Lo utilizan y tienen toda la razón. De hecho se están empezando a desarrollar metodologías totalmente diferentes. Lo que se hace es trabajar habilidades sociales, personales: de contención, de crítica, de búsqueda de la información de reflexión, de negociación de trabajo en equipo. Donde lo que importa es que puedas desarrollar los temas y que puedas trabajar en equipo. Esto se da en algunos sitios, pero todavía es en sitios muy privilegiados. El trabajo en equipo. A veces me encuentro que en las escuelas mandan el trabajo en equipo pero ni les enseñan cómo hacerlo ni evalúan el trabajo en equipo. Por tanto, es un intento fallido. Es un fracaso de la escuela, porque lo que ocurre en el equipo es que trabajan una o dos personas, y el resto no trabaja. Y esto con consentimiento de la escuela porque el aprobado es para todos. Esto supone la frustración de quienes sí trabajan. Lo que hacemos es enseñar a los abusadores, que el abuso está consentido y permitido y estamos enseñando a los abusados que el sistema jamás les va a proteger.

Lo que además es cierto porque ésta es una situación que podemos encontrar habitualmente en el ámbito laboral. No tengas ya ningún tipo de responsabilidad sobre nada, ni sobre tu vida. Sólo pídenos lo que deseas y te lo damos, si lo puedes pagar, claro.

Cuando hay que trabajar con las personas adolescentes, ¿cómo se aproxima una a estas realidades  tan complicadas?

Es difícil. Si hablamos de terapia, lo que hago es invitar a los padres a que vengan, para que colaboren. Generalmente, el objetivo es poder quedarme con los padres y en la gran mayoría de los casos la persona adolescente lo que está haciendo es una función denunciadora de un conflicto que no está en él. Ella lo está viendo y lo está denunciando porque no se está acomodando bien al conflicto, lo cual es sano. Después de que trabajamos, yo suelo agradecerle que haya traído a sus padres. Lo que sorprende a los padres. Entonces les explico que su hija lo que necesita es saber que sus padres están bien y que pueden sostenerle. Y si la adolescente siente este sostén, será capaz de hacer su propio proceso.

En Escuelas como formadora. Trabajo por una parte con el personal docente y por otra con el alumnado. Con el alumnado se trabaja sobre tres roles muy característicos que encontramos habitualmente en las escuelas: el rol del manipulador,  que obtiene un prestigio y un liderazgo que tiene que ver con un estilo de poder mal entendido. El del grupo de manipuladores  que consiguen un hueco dentro de un grupo que está privilegiado, lo que los hace privilegiados y los insumisos, a los que no les interesa acercarse a esto y que son muy críticos, pero como no tienen espacio en la escuela para criticar y tampoco tienen a nadie que les proteja, suelen ser objeto de bullying o de distintas violencias. Lo que hago es trabajar en la redefinición del bullying y en la del liderazgo. De tal forma, que quienes aparecen como fuertes en esta redefinición aparece como vulnerable, porque esa supuesta fortaleza lo que oculta es en realidad inseguridad y miedo. Cuando las chavalas y chavales lo ven desde aquí, se cambian los parámetros para valorarlo. Y quienes estaban calificados de “pringados”, estos contestatarios, se ven de pronto en una posición más interesante. Esto los empodera.

Dirías que las situaciones de abuso, de bullying han aumentado, o es más una cuestión de formas, ahora son diferentes.

Cuantitativamente es difícil saberlo porque antes no se denunciaba. Lo que si es cierto es que ha cambiado la conciencia social, lo que es muy positivo. No se sabe que hacer con el bullying, y esto hay que decirlo con firmeza. Porque el bullying, desde mi punto de vista, es una representación de un problema social. No es un problema escolar. El bullying lo que hace es manifestar en la escuela algo que los adultos estamos haciendo en la sociedad. Cuando en la sociedad no somos capaces de trabajar en equipo, en los trabajos los especialistas en escaquearse tiene cierto prestigio, etc. lo que hacemos es validar una situación de abuso. Que después se traslada a la escuela. En los medios de comunicación hay unos niveles de violencia exagerados, que no solo están normalizados sino que además prestigian. Es decir, ídolos del futbol que lejos de ser personas moralmente sostenibles y que puedan ser referentes, se dedican a desfalcar dinero…

Siguiendo esta argumentación, si atendemos a casos significativos que hemos leído últimamente y que tenían mucho qué ver con la cuestión de género y la de la identidad sexual, qué mensaje les estamos enviando.

Todo esto, como todo, está atravesado por el género. Qué quiere esto decir, que ese modelo de privilegio y de poder construido socialmente y que se traslada a las escuelas es un modelo masculino. Un modelo autoritario donde lo que prestigia es la utilización de la violencia para conseguir mis fines, donde las personas son objetos que se pueden utilizar para conseguir la satisfacción de necesidades personales y propias. Éste es el modelo que tenemos. La traducción en las escuelas es, violencia sexista, dirigida directamente contra las chicas. Y hacia los chicos que no son normativos. Se convierte en una forma de control social, de forma que quien cuestiona el modelo normativo, lo que es “ser un hombre”, va a recibir. Los chicos que son más tiernos, empáticos, que tienen una capacidad de liderazgo mucho más horizontal y negociadora…éstos van a recibir los primeros. Y esto es ejemplarizante.

El grupo se une para corregir conductas que no son normativas, que no responden al mandato, es decir, chicos que no son lo que la sociedad quiere que sean. Cuando el resto lo ve, o se suman a la manada, y utilizo este término adrede, o sino a ver cómo se protegen, porque van a ser los siguientes. Es muy difícil apoyar, porque no van a tener protección. El profesorado dice: resolvedlo vosotros, y eso significa la ley del más fuerte porque así es como se hace socialmente. Hay una incongruencia bestial, porque la escuela dice que estamos trasladando modelos distintos pero no es cierto. Porque se inhibe, cuando hay abusos con chicos que tienen modelos diferentes no saben cómo hacerlo.

Si hablamos de chicos que hablan abiertamente de su homosexualidad, aquí ya estamos perdidas…

Sí, son cosas del siglo pasado. Volvemos a la homofobia, al “mariquita”. Una vuelta atrás.

Y por ejemplo con las chicas lo que vemos es que las series les dicen que se tienen que enamorar del macho alfa, y eso ya lo vivió nuestra generación. Se está representando exactamente lo mismo.

Sí, pero ¿no éramos más críticas?

Sí, éramos más críticas. Porque el movimiento feminista estaba más armado. Y porque había una movilización social  de muchos ámbitos distintos, el mayo del 68 o movimientos pedagógicos de la Escuela libre, que aquí en La República fue muy transgresor, pero que el franquismo se cargó, y así nos va. Pero esto no lo tienen las generaciones de ahora.

Lo que han visto es un Neoliberalismo absolutamente bestial  que pasa, en primer lugar, por destruir el tejido social. Para qué se van a reunir la gente joven a pensar, por ejemplo, una oferta lúdica si esto ya hay un Consejo de la Juventud que ya lo hace por ellos.

Esta idea que se traslada desde los Medios, desde la publicidad, del “quieres-puedes” que es una falacia. No podemos, todo lo que queremos. Es contrario al Ser Humano. O el “elige todo”, esto es una paradoja. No se puede, y hay que aprender a hacer duelos, cerrar cosas y aprender a frustrarse. Forma parte de la vida. Entonces ¿qué estamos vendiendo?

¿Llega esto también a las familias?

Una  cosa muy loca que está ocurriendo en las familias, es que al mismo tiempo que se denuncia todo el tema del bullying, al mismo tiempo, las familias están sin herramientas.

Se les ha dicho que el modelo anterior, el del padre autoritario, no vale,. Pero no se ha construido una alternativa. Así que llegan los chavales con conflictos en la escuela, que no son bullying, sino, por ejemplo, una inadaptación a la exigencia, porque no están acostumbrados a que se les exija. Que tiene que ver con los límites, con tolerar la frustración… y los padres se encienden y van contra la escuela. Diciendo que sufren bullying, y no es verdad.

¿De nuevo este modelo social, de la demandas de soluciones que vengan de fuera, y además inmediatas?

Y sin trabajar, que es un poco lo que está ocurriendo con la medicación. Estoy mal y voy al médico a que me medique, bueno, pues igual lo que pasa es que en este momento tienes que estar un poco triste.

Es el mismo modelo de consumo que se traslada a todo. El estar bien continuamente, que mi hijo, mi hija también lo esté. Y a veces es posible que se encuentre mal porque está cuestionando algo que no está bien. Por tanto, ¡estupendo! El problema es que no podemos sostener esto.

¿Qué está pasando?¿no tenemos ni el tiempo, y  como comentas los padres  y madres están un poco perdidos en sus modelos?

Es difícil porque a veces, no sabemos cómo hacerlo. Si por ejemplo tenemos que escuchar,  nos asusta mucho porque no sabemos desde dónde escuchar, qué significa esto. Escuchar es ¿que le dejo todo?, ¿que todo vale?[…] Hay que intentar hacerlo no personalizando, ¡si la quieres un huevo!, no va por ahí el tema. Haces lo que puedes, no tienes tiempos, no tienes apoyos, la hija tampoco lo pone fácil. Pero si puedes crear vías donde puedas hablar de esto igual tu mirada sobre ella puede cambiar. Es difícil romper con esto, y a veces es tan fácil como aprender a escuchar, pero es verdad que enseguida lo vivimos como algo muy personal.

La sociedad tampoco apoya a los padres y madres, porque si el adolescente hace algo mal, siempre les culpabilizamos.

Estamos siempre en lo contario a lo que tú planteas, a ese enfoque sistémico.

Claro, en lugar de empatizar y decir, qué difícil tener un adolescente en casa. De ver qué pasa en esa casa con la corresponsabilidad, etc.

En “Aurora” se muestran mucho todas estas transiciones que vive una adolescente, entre ellas las físicas. Aurore no parece que se acomode mucho a la feminidad convencional y busca…. Cuánto hay todavía de mensajes que marquen una feminidad normativa para las chicas.

Las chicas están recibiendo desde la más tierna infancia unos mandatos respecto a su propio cuerpo. A lo que es su cuerpo bien construido o mal construido como niña, incluso, que es bestial. Se ejerce una presión absolutamente bestial, desde los bikinis para una niña de 3 años, que es un sinsetido, pero que ya le está diciendo qué partes tiene que ocultar. Bikinis con relleno, que te dicen que tu cuerpo es defectuoso porque no tienes el pecho que tienes que tener.

Y cuando entran en la adolescencia, se les pide ser proporcionadas cuando por definición ésta es una época de desproporción. Insisto mucho en los medios de comunicación porque son los que envían mensajes en este sentido sobre unas medidas standard que son las adecuadas.

Y los chicos también están entrando ahora en este modelo. Porque si se les puede hacer consumistas, y disconformes con su propio cuerpo van a ser hombres que van a protestar menos. Aunque no tienen ni de lejos el nivel de presión que tenemos nosotras.

En este sentido, y siguiendo con Aurora como adolescente contestataria, aunque hay momentos de cuestionamiento del amor romántico, finalmente también la vemos buscándolo.

Sí, aparece no con tanta fuerza, pero se ve. En la construcción que hace del discurso de la abuela se ve cómo ella ya tiene interiorizado ese modelo del príncipe azul, ese que nos habla de la pareja monógama, heterosexual, ya hay un patrón. Y ella, aunque no quiere, lo va buscando.

Es algo que permea y que en cambio, no afecta a los chicos, no de igual manera.Y vemos también a través del personaje de Marcel, cómo en la expectativa social para que una chica no se sienta sola tiene que tener un novio, es lo que le da sentido.

La sociedad nos dice que tener un novio, es como un eje de identidad, y que debemos desear pasar todo el tiempo con él. Y a los chicos, se les dice lo contrario. Lo positivo aquí es verla a ella hablando desde lo no normativo, e invirtiendo ese discurso.

También con todo el planteamiento de la boda que aparece, vuelve esa idea del amor romántico. Y vemos que aunque en el contexto familiar no se lo creen mucho, sí que se ve que algo que en esa generación fue más contestado en la generación siguiente está mucho más normalizado. Y es lo que está pasando.

Así que el modelo de chica adolescente que te encuentras, ¿no es tanto el de Aurora ?

No, se ha vuelto hacia atrás. Y las chicas están en bastante riesgo porque en nuestra época era mucho más peleona. Nuestra madres nos decían estudia, no te cases, o no tengas hijos, sé independiente. Las chicas de ahora, yo creo que están viendo unas madres muy cansadas que han trabajado para tener muy poco dinero, que no han podido desarrollar la profesión como ellas hubieran querido, para tener un nulo reconocimiento social y encima para que nadie se responsabilice de las tareas de casa. Con lo cual, están agotadas, frustradas… y las chavalas, están diciendo bueno yo estudio pero si conozco a alguien que gane bien me quedo ahí.

Porque las mujeres sabemos que nosotras no vamos a ganar bien. Y éste es el discurso para las chicas, un trabajo sí, pero que no sea el eje de mi vida; sino casarse, tener hijos y cuidar de ellos, y aquí podríamos entroncar con temas como la crianza natural.

Sin duda una línea a trabajar,

Sí. Y hay que decirles la verdad, que van a cobrar menos. Pero que hay dos opciones: tiramos la toalla y nos quedamos otra vez en casa. Y esto ya lo hemos vivido, y hay que contar esta vivencia. Porque ellas creen que esto es algo muy antiguo, pero es que solo hace 30-40 años. Y las abuelas  y las madres tienen que recuperar esta historia y tienen que hablar del sufrimiento que ha supuesto esto.

Y a la vez, tenemos que construir algo diferente. Siendo realistas, diciéndoles que va a ser duro, pero que les vamos a apoyar. Y que vamos a salir a la calle  a pedir lo que es nuestro. Esa es la vía. La vía no es volver otra vez a casa. La vía es vamos a unirnos. Trabajar los espacios de sororidad, que nos sirven para esto, para reivindicar y para cambiar las cosas.

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