La “foto fija” que esconde otras realidades

17 jun

[Entrevista a Gema Martín Muñoz por Isabel Díaz Marín]

Gema Gómez Martín

Prefiere el término revoluciones a Primavera, más periodístico pero menos preciso para describir la movilización social masiva y no dirigida, ni ideologizada que varios países árabes vivieron entre octubre de 2010 y 2013 contra los regímenes políticos que les oprimían y buscando recuperar su dignidad.

Y para contextualizar correctamente a estas sociedades que películas como As I open my eyes retratan hay que salirse de la “foto fija” y occidentalizada que manejamos habitualmente “La foto fija que sistemáticamente se representa y con la que se adoctrina a las opiniones públicas occidentales es una visión de inmovilismo, de tradicionalismo, de ultrapatriarcado. Donde la mujer no es moderna y no es libre. Y  eso no es la realidad de esas sociedades.”

“Los procesos de modernización han tenido lugar en los países árabes desde el s.xx hasta la actualidad. Y son una realidad con desafíos y problemas y desequilibrios, pero una realidad.

Que en cierta medida rompen el tópico de que esas sociedades son unas sociedades ancladas en el pasado, en modelos ultrapatriarcales, retrasados en que la mujer es una mujer, sumisa, maltratada, es una mujer fruto del machismo del hombre musulmán. Esto tiene una parte mucho más intensa de cliché que de realidad. Evidentemente el patriarcado sigue existiendo y se desarrolla más dependiendo de las características del grupo social, como en todas partes.”

Por lo que es lógico encontrar a las mujeres como actoras de estos procesos revolucionarios. A los que llegan, como el resto de la población, en un recorrido natural que ya han iniciado previamente en el activismo social.

“Las mujeres fueron activas y activistas en esas revoluciones pero porque ya estaban presentes en la esfera pública. Y estaban presentes en todos los ámbitos de activismo. Con un índice de presencia importante en las universidades y en los movimientos sociales.

Y estaban presentes las mujeres que se visibilizan como la modernidad, tal y como se entiende desde Occidente, pero estaban también las mujeres con hiyab e incluso las mujeres con nicab. Pero ésta, es una realidad menos conocida porque a priori genera rechazo, no genera empatía en las sociedades europeas y por lo tanto el tratamiento de esta cuestión, por ejemplo en películas que aspiran a ganar festivales occidentales esta realidad queda fuera, lo que no quiere decir que no exista, que no sea importante y  que no esté dentro de la dinámica de la modernización.”

Esa capacidad de “no contar”, si es preciso, del cine. Tan visitada durante estos días de Muestra.

Gema señala las claves universales para abordar la modificación de la situación de las mujeres y dinamitar las estructuras del patriarcado, y que pasan inevitablemente por el acceso a la educación y por la contracepción.

“hay una serie de variables que afectan a las mujeres y que son iguales en todas las geografías, y desde todos los referentes, con el Islam o sin él, con la hiyab o sin ella. Y esas variables son clarísimas:

Una, y fundamental: el acceso a la educación, y cuánto más superiores son más capacidad de emancipación e individualización tiene la mujer. La divisoria no es ponerse el velo o quitarse el velo. Evocar un referente islámico que puede ser relilgioso, como puede ser sociológico como puede ser político o no evocarlo. Es la educación.

La segunda variable universal, la contracepción.”

Y se llega al feminismo, a lo que nos es común. Y  en una aproximación histórica, desgrana cómo esto ha ido sucediendo y de qué manera ha estado presente en las realidades de las mujeres árabes.

“… en los años 80, mediado y finales de los 80, y ahí ya  se incorpora el Magreb (inicialmente más presente en el Oriente), el sistema postcolonial quiebra totalmente. La deslegitimación de los poderes autocráticos es indisimulable.

Eso implica una mayor politización y movilización de la sociedad y entonces sectores de las sociedades civiles se organizan.

Y también movimientos de mujeres y de derechos humanos que van muy de la mano. Es un momento de una importante eclosión.”

Y  de esos movimientos feministas muchos, van a centrar su reivindicación en los cambios legislativos, de las leyes que perpetúan las normas patriarcales. Luego surgirán otros movimientos de mujeres que, sin olvidar esta reivindicación jurídica, tendrán un asociacionismo basado en formar a las mujeres más vulnerables, por ejemplo.

Estos movimientos feministas, uniones de mujeres normalmente de corte feminista-internacionalista, se van a caracterizar por un lado, por estar muy vinculadas a determinados partidos político, normalmente de izquierdas. Lo cual en cierta medida las va a hacer estar al servicio de las líneas ideológicas que marca el partido.

Y otra característica va a ser que normalmente estos movimientos emergen y son liderados por las élites de mujeres urbanas profesionales.”

Momento en el que se empieza a perfilar uno de los problemas que sigue vigente en estas sociedades y que es responsable, en gran medida de que exista una distorsión en nuestro imaginario con respecto al papel que tienen las mujeres en las sociedades islámicas.

“Estos movimientos de las élites urbanas tienen dificultad para filtrar y conseguir base social amplia porque hay una realidad sociológica que no se puede obviar: son sociedades donde hay sectores sociales grandes, que estando dentro del proceso de cambio y de modernización, no pierden de vista el referente islámico.

Demanda que no se recoge por los grupos de mujeres urbanos que se desmarcan voluntariamente del Islam.”

Y éstos son, los movimientos de mujeres que tienen la comunicación la relación  y los intercambios con el mundo occidental. Pertenecen a esos sectores que más o menos se definen como laicos. “

La gran divisoria: obtener los derechos de igualdad ignorando al Islam o legitimándolos dentro de él.

La gran divisoria del siglo XX pero también del siglo XXI. No solamente legitimar los derechos de la mujer porque son un derecho universal, sino demostrar que dentro del Islam los derechos de la mujer son totalmente legítimos,  y que el Islam tiene que reconocerlos y aceptarlos.

Este es el gran cisma social, y surgirán movimientos y ciertos liderazgos de mujeres que dicen que efectivamente sin el Islam no se conseguirá. Y sectores que mantienen una posición rígida y a veces intransigentes con su visión de dejar fuera al Islam.

La observación de la realidad nos dice que quienes defienden que eso hay que hacerlo con el Islam completamente fuera tiene un recorrido limitado a sus propios círculos.

Por eso hay sectores que dicen que la mejor manera de socializar masivamente los derechos de las mujeres pasa por hacer también el esfuerzo de interpretación de que el Islam no es contrario a eso sino que es perfectamente acomodable a los derechos de la mujer.”

La percepción social de esta disyuntiva.

“La mayoría  de estas sociedades son sociedades que todo lo que parta de una posición anti-islámica, lo rechazan. Mientras que estas élites que son las interlocutoras por antonomasia del mundo occidental, del mundo europeo, etc. que tienen la visibilidad de la modernidad tal y como Europa la entiende, se quedan descolgadas de la mayoría social. Tienen más predicamento en occidente que en sus propias sociedades.

Y por otro lado, también han ocultado que hay también otros desarrollos asociacionistas en la sociedad civil que viene de los movimientos de referente Islámico. Donde las mujeres, desde parámetros distintos en algunas cuestiones, son también muy activas. Y movilizan más población.

Y las dos partes tienen una confrontación casi irreconciliable, no solamente trabajan de espaldas sino que además se rechazan. Y es una de las líneas de confrontación dura que existe.

Esto ha hecho que esta parte de la sociedad civil no sea reconocida por el mundo occidental y europeo.”

“Con lo que nos estamos quedando con la punta del iceberg, que es la que nos gusta porque es el que se refleja en nuestro propio espejo y rebota nuestra propia imagen. Esto nos deja solo con un trocito de la foto. Y nos impide ver todos los actores de la movilización social en esos países.”

La presencia de la saría.

“ Está presente en todas las constituciones de toda la historia contemporánea de los Estados Nación en estos países, desde los más secularizadores a los menos. Pero la  cuestión es, si en los momentos de transición  en que se está afianzando la democracia, que es la clave, esas sociedades están preparadas para acoger una constitución que integre todos los derechos del estado de derecho, a través de una proclama que sea en contra del Islam. Y no lo están.  Al menos una mayoría muy importante.

Porque en las elecciones más democráticas que han tenido los países árabes ganan los partidos islamistas.

Entonces el trabajo que hay que hacer es trabajar para que la saría tenga una incorporación lo más positiva posible. Pero rehusar el principio de que evocar cualquier elemento de la saría es anatema para cualquier constitución que pueda ser democrática, eso, primero es falso y segundo es un error para anclar la democracia en estos países.

No tiene nada que ver la manera que en que puede ser evocado la saría y el Islam en una constitución como la Tunecina (que elabora leyes positivas para las mujeres, y la contextualiza), como la interpretación que puede hacer Arabia Saudí. Pero todo lo que se pronuncia como anti-islámico genera sospecha y rechazo por parte de sectores sociales importantes y esa es la clave de la cuestión.

Y si no, una alternativa a esto lo vemos en el caso egipcio donde se ha instaurado la peor dictadura de su historia apoyada por esas élites láicas que se proclaman como “Las demócratas.”

La saría es infinita en sus interpretaciones. Porque quiere decir que el corpus jurídico se inspira en las fuentes sagradas, origen religioso-divino. Pero la interpretación racional que se puede dar a esas fuentes sagradas va desde leyes, que van de lo más liberales del mundo a lo más anacrónico.

La nueva generación de mujeres. La Universidad punto de encuentro

“En estos países el ingreso a la educación se ha convertido en un hecho masivo, con variables, claro. Y las universidades están repletas. Con una mayoría demográfica estudiantil significativamente mayor de mujeres que de hombres. Hay una feminización de la universidad. Y la mayoría de esa población estudiantil lleva hiyab. Y no es infrecuente encontrar grupos donde unas lo llevan y otras no, sin que les planteé un problema.

Eso hace que en temas fundamentales con respecto a las mujeres y sus derechos, en muchas encuestas que se han hecho entre esta población estudiantil de mujeres, preguntando por cuestiones como su derecho a estudiar, su aspiración a un desarrollo profesional, poniéndolo incluso por delante del matrimonio.

Su deseo de emancipación individual, que es  su desarrollo con un proyecto de vida profesional… las encuentras igual en las chicas con hiyab que en las chicas sin hiyab.”

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