“Kawase consigue meterte en la intimidad de la película”

13 jun

[Entrevista a Alejandra Armendáriz Hernández sobre la película Aguas tranquilas de Naomi Kawase.]

[Entrevista por Itziar Ziga]

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Una isla de vegetación exuberante bañada por un mar a veces dulce y otras enloquecido. Una población sosegada y unida, que venera la naturaleza y mantiene antiguas creencias animistas. La muerte prematura, la maternidad, el divorcio, el despertar sexual, la adolescencia, la fatalidad, el enfado, la aceptación, la dicha, la despedida. Asuntos universales y otros contemporáneos narrados desde un Japón comunitario, casi indígena, que no estamos acostumbradas a ver. Tras la proyección, Charlamos con Alejandra Armendariz Hernández, autora del estudio “La representación alternativa de la diferencia sexual en el cine japonés contemporáneo dirigido por mujeres”.

¿Nos cuentas quién es Naomi Kawase?

Alejandra Armendariz: Naomi Kawase, con 46 años, es la directora más conocida internacionalmente de la historia del cine japonés. Ella nació en Nara, que es una ciudad histórica que en el imaginario colectivo encarna el Japón más tradicional, más místico, el que conserva las tradiciones. Una de las constantes en su cine es el tema de la ausencia, de la desaparición, de la vida y de la muerte. Fue abandonada por su madre y por su padre cuando era un bebé y la criaron en casa de sus abuelos. Cuando empezó a hacer cine a finales de los 80, se volcó en la búsqueda de su propia identidad, de sus orígenes. Se inició en el cine durante sus estudios de fotografía, al principio con documentales domésticos en super 8 de un marcado carácter autobiográfico, muy experimentales a nivel formal. En sus primeros años como cineasta, hizo bastantes documentales y ganó algunos premios en Japón. En los 90 junto a otros directores, se desmarcaron de la línea documental marxista que había surgido tras la guerra y fueron acusados de egocentrismo. En realidad su intención era hacer de lo personal político. En 1997 ganó en Cannes la Cámara de Oro se dio a conocer internacionalmente. Esta es su primera película que no transcurre en Nara sino en la isla de Amami, una zona preciosa. Hace unos diez años descubrió que su madre biológica venía de esta isla.

La película transmite una forma de afrontar la muerte, además la muerte prematura de una madre, muy espiritual…

Ha ido abandonando los temas autobiográficos hacia asuntos más trascendentales, más espirituales. Hay gente que le ha acusado de cierto moralismo por reflejar esa unión con la naturaleza propia de las religiones no monoteistas.

La isla es como el paraíso…

Ella se fue con todo el equipo dos meses a rodar la película a la isla. Un día por casualidad encontraron unas escavadoras arrancando unos árboles y decidió meter esas imágenes después de un tifón. Reflexiona sobre la destrucción de la naturaleza por parte del ser humano y su desarrollo.

Para ser un relato que transmite tanta calma, pasan muchas cosas…

Su trabajo de cámara consigue meterte en la película, crea una intimidad. Trabaja muy bien con las actrices y los actores. La chica y el chico iban juntos al instituto y creo que la relación entre ellos que recrea la película es muy honesta. Refleja muy bien las relaciones intergeneracionales y los ciclos vitales humanos y de la naturaleza. Los dos protagonistas, la chica y el chico, son personajes con una identidad personal, sexual e incluso nacional en movimiento. Se están buscando a si mismos, son adolescentes. Retrata dos maternidades, una está muy conectada con la naturaleza y con los vínculos entre las mujeres. También esta la mala madre, que no es juzgada por la película sino que es vivida así por su hijo adolescente, y el enfado de ese hijo hacía ella no se muestra como algo legítimo.

¿Existe alguna red de directoras de cine japonesas o han ido por libre, como aquí?

A las directoras de cine japonesas les sucede los mismo que a las de otras partes. No hay una genealogía de cineastas en Japón, no se conocen, no ha habido un interés por parte de ellas de conocer por ejemplo a las directoras de antes de la guerra ni de buscar puntos comunes entre ellas. A partir de los años 90, con la llegada de una nueva ola de teoría feminista, empezaron a surgir festivales de cine de mujeres y se habla de directoras de cine en Japón, también porque hay más.

Si te has quedado con ganas de más, lee esta entrevista a Naomi Kawase sobre Aguas tranquilas.

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