“Con datos en la mano, las directoras han comprendido que están discriminadas”

11 jun

Entrevista a Barbara Zecchi, autora del libro Desenfocadas. Cineastas españolas y discursos de género (Icaria Editorial 2014)

[Entrevista por Itziar Ziga]

Barbara Zecchi

Una pregunta que te habrán hecho mil veces, ¿qué hace una chica como tú escribiendo un libro como este?

Yo soy hispanista, hice mi carrera de hispanismo en Italia y después me fui a Estados Unidos. Allí, en la Universidad de San Diego estudié feminismo y cine. Todo se cruzó y llevo casi quince años trabajando en el análisis de la producción de las directoras españolas.

Hacía falta un buen estudio que recopilase el trabajo de las cineastas españolas.

De lo que más me enorgullece de este libro es el primer capítulo en el que rescato la historia perdida de las primeras cineastas. Que falten las mujeres en los inicios del cine español me parece muy grave, no solamente para las mujeres, sino para la historia del cine. Yo he rescatado a estas mujeres, a estas sombras, a estas precursoras. No eran cineastas propiamente sino empresarias y todas sus películas están desaparecidas. La primera película realizada por una mujer española se estrenó en 1922, Flor de España de Helena Cortesina, ¡está atribuida a un hombre! Si buscas en las publicaciones de la época es evidente que la directora era Helena Cortesina. Ella fue una mujer excepcional, empezó como bailarina, tenía el valor de desnudarse sobre el escenario en los años 20, dirigió su propia compañía teatral. Era bastante amiga de Lorca, estuvieron juntos en Argentina donde se quedó Helena y murió allí en el 84. Flor de España tuvo un gran éxito en la época. El argumento podía parecer la típica españolada, pero ya estaba en clave feminista. Él era un novillero y ella, una florista. La película narra el ascenso profesional de ambos, él llega a ser torero y ella bailarina. Y tanto ella como él renuncian a sus carreras por la vida familiar. Al final, se ve a un ángel cortándole la coleta al torero. Cortesina era la directora y la actriz y hasta el franquismo se le atribuyó a ella, después el guionista José María Granada pasó a constar como el autor de la película y hoy el Instituto Cervantes virtual continúa afirmando que Flor de España fue rodada por él. También es interesante la historia de Carmen Pisano que tenía una barraca y comenzó aquí en Iruñea en 1898 proyectando películas pero al casarse su nombre desaparece.

Aquí, después de 28 ediciones de la Muestra de Cine y Mujeres, seguimos teniendo la sensación de ser excepcionales, y no sólo en el sentido más positivo. ¿Ocurre igual en otras culturas cinematográficas?

Cuanto más involucrada está la industria y el dinero en el cine, menos espacio hay para las mujeres. Hasta ahora sólo una mujer ha ganado el óscar a la mejor película. A nivel histórico, sucedió lo mismo en el cine y la literatura, en cuanto escribir novelas comenzó a producir dinero hasta el punto de poder vivir de ello, las mujeres fuera. Durante el romanticismo, cuando no existían todavía los derechos de autor había una gran producción femenina. En el cine ocurrió igual, antes de que fuera industria había muchísimas mujeres. En Hollywood había muchas más mujeres dirigiendo en los años 20, con el cine mudo, que después.

En tu libro hablas del ginocine…

Hablar de cine de mujeres tiene esta connotación de cine dirigido a las mujeres y de melodrama, cine feminista es aquel que tiene una actitud política. A mí se me ocurrió un día, ¿por qué no le llamamos ginocine? Puede ser mucho más inclusivo. ¿Conocéis el llamado Test de Bechdel?

¡¿No?! (En la Biblioteca de Mujeres de IPES puedes tomar prestado el cómic más famoso de Alison Bechdel, Fun home. Una familia tragicómica)

La conocido como test de Bechdel, viene de una historieta de la dibujante de cómics lesbiana Alison Bechdel en la que dos amigas deciden que sólo irán al cine a ver una película en la que se cumplan estos tres parámetros: que haya más de una mujer con diálogo, que haya al menos dos mujeres que hablen entre ellas y que esa conversación no trate de su relación con el protagonista. A veces cuesta encontrar películas en cartelera que cumplan estos tres requisitos.

Nunca olvidaré la primera vez que vi Margarita y el lobo, la ópera prima de Cecilia Bartolomé rodada en 1969 y que fue tan censurada en la Escuela de Cine que casi no nos llega ninguna copia. Ella me decía irónica hace diez años que todavía era una joven promesa. ¿Crees que manifestarse como feminista a Cecilia Bartolomé le pasó factura al revés que sucedió con Pilar Miró?

Pilar Miró fue astuta, no quiso dirigir Vámonos Bárbara que era un guión superfeminista y Cecilia Bartolomé sí que aceptó el encargo. Cecilia asumió su postura que es feminista y fue marginada como “la feminista”. Mientras que Pilar Miró, que también era feminista aunque nunca lo admitió, supo integrarse entre los hombres. Qué pena que muriera tan pronto porque creo que hoy sería un modelo tremendo. Josefina Molina tomó el camino opuesto, su biografía se llama “Sentada en un rincón”, muy significativo.

Hace años, las jóvenes directoras españolas huían de cualquier vinculación entre ellas hasta que en 2008 se reúnen por primera vez en CIMA, ¿qué ha cambiado o qué intereses hay detrás?

La cofundadora de CIMA es Inés París que es una mujer que tiene muchísima conciencia feminista, es además la hijastra de Lidia Falcón, sabe mucho de feminismo y es muy militante. Con datos empíricos en la mano desde CIMA han podido abrir los ojos las directoras respecto a que son un grupo discriminado. No sólo por el techo de cristal y porque sólo el 10% de películas están dirigidas por mujeres, también con datos económicos irrefutables. Las mujeres nunca manejan tanto presupuesto para rodar una película. El de CIMA ha sido un trabajo de concienciación hacia las directoras. Icíar Bollaín escribía en el 98 un artículo titulado “Cine con tetas” en el que se burlaba de las que hacemos crítica feminista y hace poco yo la he visto en una reunión de CIMA y tiene una muy clara conciencia de género. Algo estamos haciendo bien las feministas y en concreto, en esta Muestra de Cine y Mujeres que lleva ya casi treinta años en activo. Creo que ahora hay mucho diálogo y eso siempre es muy bueno.

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